jueves, 12 de julio de 2012

CAPÍTULO 9


Había que ser realistas, parecía como si el equipo hubiera decidido dejar a Jack por imposible, retirándole toda la atención que hubiera podido tener, para volcarse conmigo. Tal vez pudiera parecer lógico teniendo en cuenta que solo uno de nosotros iba a poder salir vivo de los Juegos. En ese aspecto, volcarse con el tributo que parecía más prometedor tenía todo el sentido del mundo, pero una cosa no quitaba a la otra. Que yo supiera, el papel del mentor, además del resto del grueso que componía el equipo de cada distrito, era ayudar a sus tributos para que tuvieran las máximas posibilidades de ganar. Al retirarle el apoyo a Jack, el equipo del Distrito 12 lo estaba condenando a morir, y era algo que me resultaba complicado de digerir. No iba a negar que desde que aparecí en el Capitolio, me había comenzado a mostrar distante con él, actuando como si no fuéramos amigos. En ese aspecto, yo era tan culpable como los demás.
Pero ¿qué otra cosa podía hacer que distanciarme del que en otros tiempos fue mi mejor amigo? Nadie puede querer a la persona que tal vez acabe con su vida; me era imposible mirarle y no pensar en que en un futuro quizás la sangre de mis venas se vertiera sobre sus manos. No le podría culpar por acabar con mi vida, pero era inevitable que me sintiera algo tensa por lo mismo. En los Juegos no habría amigos, ni siquiera compañeros. Cualquier tributo podía cortarte el cuello, eso era algo que me había encargado de taladrar en mi cabeza al ver como mi compañero se veía sobrepasado varias veces por todo lo que estaba ocurriendo. En los entrenamientos ni siquiera le habían prestado atención los otros tributos, y por lo que había podido ver, había pasado toda la jornada casi solo. 
Tal vez debiera intentar hacerle un profesional. ¿Aceptarían los otros chicos la presencia de Jack? Lo cierto es que lo dudaba. Me había costado lo suyo hacerme respetar por ellos, y solo lo había conseguido haciendo una demostración de mis habilidades. Y lamentándolo mucho, Jack no tenía ninguna habilidad que pudiera ser señalada como “mencionable” para esa panda de engreídos. Seguramente se reirían de él con crueldad, con superioridad, antes de volver a ignorarle. No, definitivamente, Jack no podía ser uno de los nuestros.
¿Qué otra opción tenía? No podía intentar protegerle en la arena, bastante tendría con protegerme a mí misma como para andar pendiente de otra persona.

La mañana siguiente, desayunamos en completo silencio. Jack y yo apartábamos la mirada el uno del otro con especial cuidado, pues nos sentíamos especialmente tensos. Era como si se hubiera levantado un muro entre nosotros, y la camaradería pasada había dejado paso a una frialdad y a un recelo insospechados. Tal vez él también rumiaba la opción de que podía estar sentado al lado de su posible asesina. Dust y Athenea tampoco hablaban, pues al parecer nuestra sensación había sido traspasada a estos. Solo se escuchaban el tintinear de los cubiertos sobre la porcelana, y las respiraciones de los asistentes al desayuno. Los avox se movían en absoluto silencio, como sombras. Esa era, sin dudas, la comida más silenciosa a la que hubiera asistido nunca. Aquel silencio estaba siendo peor por momentos, por lo que supuse que sería mejor interrumpirlo.
-¿Quieres entrenar conmigo hoy?-dije con calma, girándome hacia Jack, que me miró sorprendido.
-¿Qué?-articuló él a duras penas-¿Cómo que entrene contigo? Sabes perfectamente que no estamos al mismo nivel.
-Chrysta-Dust se hizo notar carraspeando un poco al pronunciar mi nombre-Creo que no es una buena idea. Ambos tenéis diferentes capacidades y requisitos, no os podéis equiparar. De intentar entrenaros juntos, acabaríais perdiendo el tiempo, y no es algo que os convenga en absoluto. Ayer la jornada no os fue nada mal, continuad en el mismo modo.
-Querrás decir que no fue mal para mí-dije algo molesta, soltando con fuerza la cuchara en el cuenco con cereales que estaba comiendo, salpicando de leche el mantel-Jack apenas si tocó un arma.
-Porque no merece la pena-el tono del mentor sonó parecido al usado para reprender a los niños respondones-ya lo dije ayer, en dos días que es lo que os queda, no vais a aprender nada nuevo. Eso va por los dos, pero me temo que la situación de Jack está por debajo de la tuya. Asúmelo de una vez.
-Chrysta-mi compañero negó con la cabeza, hablando en un tono sosegado-no merece la pena, de verdad. No puedo aprender en dos jornadas lo que tú has aprendido en años.
Suspiré, bajando los ojos a mi cuenco. Estaba claro que la amistad entre nosotros estaba rompiéndose, poco a poco, y conforme la arena se fuera acercando, se iría resquebrajando por completo hasta acabar siendo simples trozos de lo que en un pasado fue. ¿Cuánto más habría que sacrificar para ganar los Juegos, además de las vidas de veintitrés personas? Tal vez incluso la propia vida debería ser ofrecida, aunque no acabase, para poder salir viva de la arena.
No volvimos a hablar en el resto del desayuno, y en el ascensor, camino al gimnasio, se escuchaba incluso el silbido del aire al rozar contra la cápsula que nos hacía descender. Cuando llegamos a la planta deseada, de nuevo nos volvimos a separar, sin despedirnos siquiera. Jack se acercó a una chica de piel oscura que parecía venir del Distrito 11, la cual estaba en el puesto de camuflaje, pintándose algo en los brazos. Yo, por mi parte, me encaminé hacia la vitrina de las armas, donde se estaban congregando los otros profesionales. Aquella jornada se les habían sumado dos chicos más, los tributos del Distrito 4. Ambos tenían el pelo rojizo, la piel tostada por el sol y unos ojos verdes que resplandecían en rostros idénticos. Eran gemelos, de unos diecisiete años a lo sumo. Él era alto y musculoso, ella de mediana estatura y excesivamente delgada.
-¡Aquí está la que nos faltaba!-trinó Silk, haciéndome gestos con la mano y señalándome a los gemelos con un gesto-Ayer no pudimos hablar con ellos, pero pertenecen a nuestra futura alianza.
Los gemelos miraron en mi dirección, alzando levemente las cejas en idénticos gestos.
-Mi nombre es Sand, y el de mi hermana, Valkyrie-dijo el chico. Su voz era suave, modulada, con un acento algo más tosco que el de los otros tributos de los distritos profesionales, aunque silbante casi.
-Yo soy Chrysta-volví a repetir. Me parecía una tontería supina el tener que presentarme a ese grupo de gente, pero no olvidaba que a lo mejor su presencia me salvaría la vida en la arena. Al ir con los profesionales prácticamente me había asegurado el pasar el baño de sangre por lo menos.
Si algo habría de decir sobre ese grupo, es que era como una especie de “familia”. Nunca íbamos a entrenar solos a un puesto, sino que como mínimo, alguien te acompañaba. Se solían emparejar por distritos, para cubrir diferentes armas, mientras que yo, al estar sin pareja por no haber sido “admitido” Jack en aquel grupo, me iba con uno o con otro. Silk parecía haberme cogido cierto aprecio, pues no dejaba de invitarme a ir a diferentes puestos con ella y con Marphil. Me incitó a probar el tiro con lanza, algo que jamás había practicado, pero que supe manejar gracias a que tenía brazos fuertes y buena puntería. Brass me propuso practicar junto con él algo de lanzamiento de peso, pero acabé destrozada, luchando a duras penas con los objetos a lanzar. Daph practicó el arco conmigo, y luego Sand y Valkyrie vinieron conmigo al puesto de agilidad, donde competimos por conseguir la mejor marca. Sand demostró que, a pesar de tener un cuerpo grande, era hábil y escurridizo; Valkyrie, algo lenta corriendo, se señaló como una verdadera maestra manejando las lanzas.
Al concluir la mañana, fuimos llevados a un comedor común, donde todos los tributos almorzábamos. Cuando Jack entró, le hice un gesto, invitándole a sentarse con nosotros, pero rechazó la oferta, sentándose con el niño del Distrito 7 y algunos tributos del 8, 9 y 10.
-Dime Chrysta-la voz de Daph me hizo apartar la mirada de mi compañero para centrarme en los profesionales-¿Cómo es que el Distrito 12 ha enviado a alguien cualificado este año? ¿Acaso está decidido a hacerse profesional?
Medité en silencio mi respuesta. No pensaba decirle a esa chica que me había entrenado a espaldas de todo el mundo, pero tampoco podía decir que no había tenido una preparación previa. Tendría que probar con una mentira a medias.
-Bueno, siempre me ha gustado mucho el deporte-dije con alma-Desde pequeñita, pasaba horas y horas corriendo o ejercitándome. Cuando los Juegos fueron creados, simplemente aumenté la intensidad de lo entrenado y listo.
-Pero eso no explica como eres capaz de usar un arco con tanta habilidad-señaló Valkyrie, alzando una ceja-Tienes que haberlo aprendido de algún modo.
-Eso-sonreí con falsedad-es secreto de sumario. No pensarás que voy a rebelar la fuente de todos mis conocimientos, ¿no crees?
Mi comentario les tuvo que parecer gracioso, pues estallaron en una carcajada general. Por el rabillo del ojo pude ver que Jack, en esos momentos, le contaba algo a aquel crío del Distrito 7 que estaba a su lado, el cual sonreía levemente. Era un niño bajito, de pelo color miel y ojos oscuros, con el rostro lleno de pecas. Parecía uno de esos muñecos que tenían las niñas de los comerciantes.
-¿Cuánto crees que durará tu compañero en la arena?-inquirió Marphil con tono socarrón-Yo apuesto a que no pasa del baño de sangre inicial.
-Yo digo que morirá antes del primer día completo-señaló Brass.
-¿Y qué hay del niño?-Sand puso los ojos en blanco con desdén-A ese nos lo vamos a comer con pescado al limón.
Comenzaron a debatir sobre el tiempo que los tributos que no estaban en la alianza profesional durarían en la arena. Yo me mantuve en silencio en esa parte de la conversación, pues aunque estaba deseando que los Juegos comenzaran, no me hacía mucha gracia pensar en el hecho de que tachara a los otros tributos como simples piezas de ajedrez. Sabía perfectamente que mataría, todos lo tendríamos que hacer, pero una cosa no quitaba la otra. No me sentía capaz de apostar por cuanto tiempo podría sobrevivir Jack en la arena.

NOTA DE LA AUTORA: Si leéis este blog, por favor, tomaros la molestia de comentar, pues me siento como si no estuviera escribiendo para nadie. Solo os llevará menos de un minuto, y creedme, se agradecen.

1 comentario:

  1. A mi me encanta la historia, es muy buena. Pero pobre Jack, me da mucha pena, espero que sobreviva.

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