jueves, 9 de agosto de 2012

CAPÍTULO 19


-Entonces, ¿ha muerto un tributo de la otra alianza? ¿Cuántos quedamos ya?
-Once. Menos de la mitad.
Ya había salido la luna, mientras que Silk y yo nos tomábamos los últimos bocados de unas tiras de cecina, que nos estaban sabiendo a gloria después de todo lo pasado. Fuimos las últimas en volver al campamento, Marphil casi se había lanzado al cuello de su compañera cuando regresamos a aquella esperanzadora fogata, a calentarnos los dedos entumecidos por el frío pasado y a tratar de reducir al miedo al rincón de nuestras mentes que siempre había venido ocupando. Brass, Daph, Sand y Valkyrie nos habían recibido con la duda en sus rostros, pues habían escuchado el cañonazo de Engine, y al no tener confirmación de quien había sido el tributo fallecido, habían caído en la duda de que hubiéramos sido alguna de nosotras la que había muerto.
Les pusimos al día de todo lo ocurrido, narrándole los pormenores de nuestro paso por el bosque, incluída la batalla contra la alianza formada por Sunset y los demás tributos, sin saltarnos el mal rato que pasamos al perdernos en el bosque, cuando vimos como todo lo que nos rodeaba era idéntico entre sí, añadiendo la extraña persecución que padecimos durante los últimos minutos pasados en la foresta.
-De modo que estamos agrupados en dos alianzas-dijo Brass pensativamente, cuando hubimos terminado de detallarle todo lo ocurrido-Los profesionales por un lado, y luego los demás por otro. Interesante, si he de ser sincero.
Lo cierto es que yo misma me había sorprendido de los derroteros que todo había tomado. De ir los otros tributos de forma individual, lo habríamos tenido más fácil para cazarlos, pero al haberse agrupado, sus opciones de sobrevivir se habían incrementado. Al ser un grupo más numeroso, podían resistir con más facilidad nuestras emboscadas, más o menos como nos había pasado aquella misma jornada, aunque habíamos salido airosas de aquel lance, y ellos, con un aliado menos. Por otro lado, el hecho de que esa alianza existiera cambiaba un poco mi plan trazado para los siguientes días. Había pensado en asesinar a algunos de mis aliados en uno de mis turnos de vigilancia, para luego escaparme y empezar a luchar en solitario, confiada en que me las vería, como mucho, con un par de tributos. Mas el hecho de saber que, de hacer eso, mis rivales crecerían en un número realmente elevado, hacía que la idea tuviera que ser dejada en el tintero. Si yo me desligaba de la alianza, me estaba poniendo en bandeja para Sunset, y eso no pensaba consentirlo; me había prometido a mi misma que liquidaría a aquella chica en cuanto tuviera la ocasión, debido a la osadía que mostró al encararse de un modo tan poco amable conmigo.
-Por mucho que se agrupen, no van a sobrevivir-repuso Valkyrie, limpiándose de nieve la parte posterior del abrigo-Somos profesionales, podemos con ellos hasta con los ojos cerrados.
-No creáis que tenemos todas las de ganar-señalé yo, tragándome el último trozo de cecina y mirando a todos los tributos por turnos-Silk y yo creíamos eso mismo antes de abalanzarnos contra ellos, pero no son tan débiles como esperábamos. La chica del 11 es una rival formidable.
-¿Y qué?-inquirió Daph, arrojando una migaja de pan al fuego-Tal vez ella lo sea, pero los demás son unos inútiles, ¿me equivoco? ¿Quiénes quedan en su alianza? ¿Un niño, un chico del distrito 6 y un minero? Vamos, nos los podemos quitar de en medio sin ni siquiera despeinarnos.
Daph había herido mi orgullo de nuevo sin pretenderlo. Acababa de menospreciar a Jack solo por el simple hecho de venir del Distrito 12, y al hacerlo, de forma indirecta, me atacaba a mí. Como todos los habitantes de los distritos ricos, ella consideraba, de seguro, a los habitantes del 12 como pobres personas medio muertas de hambre, que son incapaces de prestar batalla durante los Juegos, y lo cierto es que habíamos tenido una lista de tributos no muy honorable que digamos; aunque Jack y yo estábamos rompiendo el molde al sobrevivir tanto tiempo en comparación con nuestros antecesores.
-Te recuerdo que yo también soy del distrito minero, y no por eso dejo de ser una luchadora-repuse con frialdad, mientras que deslizaba mis dedos por debajo de mi abrigo, en torno al mango de uno de mis cuchillos. En un sitio donde antes o después vas a tener que matar a los demás, unas simples palabras pueden hacer que tu vida se vea al borde de su término, y no quería estar desprevenida si la chica del 2 osaba ponerme las manos encima. Aunque al parecer, encaró de un modo diferente al esperado mi comentario, pues se limitó al alzar una ceja, con aire inquisitivo.
-Hay mineros y hay mineros-respondió-Pero tú no eres el prototipo de tributo de tu distrito, Chrysta, tú eres una de nosotros. En cambio, tu compañero de distrito… me vas a perdonar, pero creo que lo puedo definir como incompetente. No le doy más de dos días en la arena, mucho ha aguantado ya.
Brass y Valkyrie rieron, mientras que Silk y Marphil intercambiaron una mirada que no supe identificar. Sand, algo más recuperado aparentemente de su congelación de la noche previa, se estiró como un gato, para luego sentarse a la morisca sobre la nieve, al lado de la hoguera, mirándonos a todos con cierta intensidad en sus ojos verdes.
-Creo que será mejor que dejemos los debates sobre los días de vida de los demás tributos para más tarde, y empecemos ahora mismo a analizar todo lo que hoy hemos averiguado sobre la arena. Silk y Chrysta han dicho que al norte de la Cornucopia hay un bosque…
Se agachó y con el dedo, comenzó a dibujar en la nieve algo que parecía una especie de mapa. Representó con un triángulo la Cornucopia, y luego, encima de la misma, escribió "bosque", para luego girarse hacia Valkyrie y Daph.
-¿Qué dijisteis que habíais encontrado vosotras?-inquirió.
-Páramos, al sur de la Cornucopia-respondió su compañera, anotación que fue añadida a aquella especie de croquis. Para finalizar, se volvió hacia Marphil y Brass, alzando una ceja de modo inquisitivo.
-Montañas al este-señaló el chico del 2, con gesto adusto.
-¿Montañas?-Silk les lanzó una mirada curiosa-¿Eran muy altas?
-No se nos pasó por la cabeza el escalarlas-repuso Marphil, haciendo una mueca-No hemos olvidado la arena del año pasado, no es plan de que nos tiren encima una tonelada de rocas, o algo similar.
-Hablando del tema de los fenómenos-dijo Sand-¿Algún encontronazo con mutos, aparte del sufrido por Silk y Chrysta?
Todos negaron con la cabeza, lo que en parte me relajó. No sabía con certeza que tipo de muto se nos había echado encima en el bosque, pero la idea de que el resto de las zonas, al menos de forma aparente, estaban limpias de ese tipo de criaturas, era un consuelo. Al menos podría dormir más tranquila a sabiendas de que aquellos bichos solo rondaban por el bosque. Ojalá le dieran un buen mordisco a Sunset antes de que volviéramos a encontrarnos, un mordisco que la dejase coja o con un brazo inservible. Si alguien que no fuera yo habría de ganar, esperaba que no fuera ella.

Después del himno, durante el cual Engine brilló en la arena por última vez, antes de desaparecer del todo, nos retiramos a descansar algo, antes de empezar una caza nocturna. Esta "caza" consistía en asaltar a los demás tributos amparándonos en la oscuridad, aunque a mi no me hacía especial gracia, pues por lo que sabíamos, la otra alianza se había adentrado en el bosque, y si había de ser sincera, me daba miedo tener que volver a entrar ahí. La amenaza de los mutos, unida a aquella sensación total de desorientación que te invadía entre aquellos árboles eran más que suficientes para ponerme los pelos de punta. Aunque no podía dejar traslucir ese temor, pues en ese caso, perdería mi poco prestigio dentro de la alianza.
El primer turno de la noche había caído en los hombros de Valkyrie, de tal modo que los demás nos echamos a dormir, bien resguardados en las tiendas de campaña. Sin embargo, no lograba conciliar el sueño, tal vez por la cantidad de adrenalina que seguía fluyendo por mis venas. Cerraba los ojos y de nuevo veía los árboles, todos iguales, todos idénticos, flanqueando mi paso por aquellos senderos silvestres que tan laberínticos eran. La imagen era lo suficientemente angustiante como para mantener el sueño a raya.
Me giré, esperando encontrar una postura más cómoda. ¿Qué hora sería? Ni idea, pero ya llevaba mucho rato tratando de dormirme… tenía toda la pinta de ir a pasar la noche en blanco.
Furiosa conmigo misma, por ser una estúpida cobarde, me tumbé boca abajo en el saco de dormir que venía ocupando, tratando de hacerme una bolita para poder mantener algo de calor corporal… cuando el nítido sonido de un cañonazo me hizo incorporarme de un brinco. ¿Quién había muerto esta vez? A sabiendas de que era una contradicción por mi parte, me encontré a mí misma suplicando que Jack no hubiera sido el fallecido, que continuase vivo, estuviera donde estuviese…
-¿Qué ha pasado?-Daph salía de sus mantas con aspecto adormecido, del mismo modo que Silk surgía de su saco de dormir con rostro despistado. Ambas habían escuchado el cañonazo.
-No lo sé-musité, poniéndome los guantes, cogiendo mi arco y saliendo de la tienda, seguida por las demás. Al mismo tiempo que nosotras, los chicos abandonaban su tienda, escrutando el campamento con sus ojos aún adormecidos.
-¿Dónde está Valkyrie?-preguntó Sand, con la alerta desfigurando sus rasgos. Era más que comprensible que extrañara la presencia de su gemela… siempre me había preguntado el motivo por el cual aquellos dos hermanos habían venido a parar a la vez a la arena; si perder un hijo ya debía de ser doloroso, ver como dos eran seleccionados como tributos, tenía que ser un verdadero infierno.
Miramos a nuestro alrededor, pero no había ni rastro de la chica. Y nuestros peores temores comenzaron a ser firmes cuando vimos un rastro de pisadas que se alejaban de la hoguera y apuntaban hacia el norte. Con el rostro descompuesto por la angustia, Sand echó a correr, siguiendo aquellas pisadas, sin hacer caso a nuestros gritos de aviso por si algo que pudiera poner en peligro su vida rondaba por la zona. No había pasado ni un minuto desde la marcha del tributo del 4, cuando escuchamos un fuerte alarido, que hizo que esos temores se vieran confirmados. Y en efecto, poco después, Sand volvía con un bulto ensangrentado entre los brazos, que depositó de forma delicada junto a la hoguera. Valkyrie había muerto, pero no a manos de un tributo. Las heridas que presentaban su cadáver no podían haber sido hechas por ningún humano.

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