martes, 21 de agosto de 2012

CAPÍTULO 25


-¡Silk!-chillé completamente horrorizada, con el eco de su exclamación resonando en mis oídos-¡Silk, no!
Me incorporé casi como si hubiera sido impulsada por un resorte, mientras corría hacia el agujero por el que la chica del 1 había caído. Mientras avanzaba, comenzaba a encontrar una explicación a aquellos crujidos que habíamos escuchado durante toda la batalla. Estábamos caminando sobre un hielo más fino que el que había en el resto de la arena, ahora que me fijaba con más atención, podía ver las grietas que recorrían el suelo, las cuales habíamos ignorado por completo mientras luchábamos por nuestras vidas. De no haber nevado tanto en los últimos días, tal vez alguno de nosotros se hubiera dado cuenta del peligro que supondría internarse en un lugar donde un paso en falso podía precipitarte al vacío, pero había tanta nieve depositada sobre el hielo, que este nos pasó desapercibido.
Ya no me importaba Sunset, ni ella ni su estúpida alianza, ahora lo único que me pasaba por la cabeza era mi aliada, la profesional del 1 que parecía haber sido tragada por la tierra. Marphil, sin embargo, parecía más preocupado por Wheel que por saber como estaba su compañera, pues apenas se había movido de su lugar previo, y seguía apuntando al tributo del 6 con su lanza.
Llegué al lugar por el que Silk se había precipitado al agua, e ignorando la estupidez que era por mi parte el exponerme de tal forma a un nuevo ataque por algún que otro tributo, me agaché con cuidado en el borde, con la esperanza de poder ver algún atisbo de su pelo rubio, o tal vez sus brazos intentando nadar, lo que fuera de ella para intentar subirla a la superficie… cuando escuché el cañonazo, señal de que Silk había muerto.
El frío que me envolvía se volvió el doble de intenso, mientras que mis brazos comenzaban a temblarme ante la idea de que ella se había ido, de que nos había dejado para siempre. Tal vez debería alegrarme por ello, celebrar que no me iba a tocar pelearme con ella, pues me habría costado mucho atacarla, después de todo por lo que habíamos pasado juntas. Silk no debería estar muerta, ella ya había reducido a Wheel, iba a matarlo cuando había caído al agua… seguro que la audiencia del Capitolio tenía que estar disfrutando de lo lindo al ver como todo había cambiado de un momento a otro. Hacía unos minutos, yo me disponía a matar a Sunset, y Wheel estaba en las últimas, esperando el golpe de gracia de Silk; ahora la chica del 1 estaba muerta y Sunset no se encontraba en un peligro inminente…
¡Sunset! ¿Cómo podía haber sido tan idiota como para olvidarme de ella, como para dejarla a mis espaldas, convirtiéndome así en un blanco perfecto para ella? ¿Es que era tonta o qué? Por mucho que me doliera la pérdida de Silk, seguía estando en los Juegos, y no podía permitirme el perder una sola milésima de segundo en la arena.
Intenté incorporarme, sintiendo como mis piernas temblaban, cuando escuché varios sonidos a la vez: un nuevo golpeteo de metal, un grito femenino y un espeluznante sonido de alguien que se ahogaba con algún líquido. Me di la vuelta para ver como el niño del 7, seguramente aprovechando el despiste momentáneo de la alianza, había hundido el hacha con toda sus ganas en la espalda de Brass, que en esos momentos se encontraba a cuatro patas, doblado por el dolor. Daph había salido en su auxilio, y el sonido del hacha repicando contra su daga había sido lo que me había llamado la atención. Sin dudas, se notaba que el niño estaba acostumbrado a manejar las hachas, y si salía vivo de allí, sería un rival temible, debido a la soltura con que manejaba el arma. Claro, en el Distrito 7 se dedicaban a producir madera y papel, de ahí que Leaf pudiera manejar con tanta habilidad el hacha. Seguro que se había pasado casi toda su vida lanzándolas.
Daph parecía fuera de sí misma, lanzando tajos como una loca. Marphil, impasible, seguía manteniendo reducido a Wheel, que miraba el agujero por el que Silk había caído hacia la muerte con una expresión de supremo placer en su rostro.
-¿No lamentas su pérdida?-le dije al chico del 1, con voz tomada. Para mi sorpresa y vergüenza, noté como una lágrima se me escapaba de los ojos y corría por mi mejilla. No me podía creer que estuviera llorando la pérdida de una tributo, cuando su muerte me había colocado ya entre los ocho finalistas, lo cual era un hito para nuestro distrito, pues el año pasado no pasamos de los primeros días. Cuando quedan ocho participantes, envían periodistas para que entrevisten a tus amigos y familiares en casa, así que, de seguir viva al caer la noche, seguramente mis padres saldrían por las pantallas de todo Panem hablando sobre mí-¡¿No lamentas que tu compañera haya muerto?!-volví a añadir.
Marphil me miró como si me hubiera vuelto loca, negando con la cabeza, como si fuera una niña pequeña de corto entendimiento. Un poco más lejos, Brass seguía tosiendo sangre mientras que Daph y Leaf continuaban peleando. ¿Y Sunset? Se trataba de incorporar, lejos de nosotros, pero estaba claro que la había dejado bastante magullada como para poder contar con algunos instantes antes de volver a centrarme en ella. Pues ahora lo único que ocupaba mi cabeza era Silk, su muerte… y el hecho de que Marphil no estuviera en lo más mínimo preocupado por ello.
-¿Acaso has olvidado la dinámica de todo esto?-me preguntó con un tono desdeñoso-¿Has olvidado que su muerte me beneficia? Te tenía por alguien más inteligente, Chrysta.
Inteligente. Sí, tal vez no lo fuera por haberme hecho amiga sin darme cuenta de Silk, aún a sabiendas de que la supervivencia de una de nosotras supondría de forma automática la muerte de la otra. Para un tributo, la amistad es algo que causa dolor y sufrimiento, pero me había sido imposible no encariñarme con ella; me había salvado la vida en alguna que otra ocasión, y siempre habíamos venido formando equipo. Empezamos con mal pie, cierto, pero desde aquel día prácticamente habíamos sido uña y carne y, de haber muerto yo, no me habría importado que ganara ella.
Siempre supuse que, al ser ambos del Distrito 1, Marphil sería también amigo de Silk, pero no esperaba que fuera a reaccionar a su muerte de un modo tan frío. Me sentía furiosa, pues estaba segura de que, de haber perecido Jack, me habría sentido dolida, incluso a pesar de estar en alianzas rivales.
Muerto. Marphil se merecía estar muerto, pero no podía atacarle, no al menos hasta que la alianza se disolviera. Aunque, ¿no era ya momento de romperla? Quedábamos ocho personas, y cada vez iríamos a menos… tal vez sería mejor que marchásemos cada uno por un lado, y continuásemos los Juegos de forma individual, hasta que uno de nosotros se alzara con la victoria.
El sonido de un nuevo cañonazo sobresaltó al chico del 1, que se giró para ver como Brass caía desplomado sobre la nieve. Daph soltó un grito muy agudo, que incluso llegó a ser molesto, para luego lanzarse como una posesa contra Leaf, tratando de vengar la muerte de su compañero. Que diferencia… ella luchaba por matar al asesino de Brass, no como Marphil que se limitaba a verlo todo impasible, parado, dándome la espalda, confiado en que no osaría alzar la mano contra su persona…
Ahora era el momento, estaba claro, si quería matar a Marphil cuanto antes. ¿De veras me convenía seguir en la alianza, cuando solo quedábamos tres en pie? Había comprendido, viendo su reacción, que Marphil seguramente me mataría en cuanto tuviera la oportunidad, puesto que ya apenas si quedábamos jugadores. No, si quería sobrevivir, Marphil debía morir.
Aferré el cuchillo que iba a usar para matar a Sunset, el cuchillo que debería haber clavado en su garganta, y me abalancé contra el chico del 1, clavándolo con velocidad en el centro de su cuello. Gritó y se revolvió, tratando de lanzarme contra el hielo, mientras que yo luchaba contra sus movimientos, intentando introducir más y más el cuchillo en su cuello. Notaba la sangre saliendo del mismo como un surtidor, empapando mis guantes y parte de mi rostro, mientras que apretaba, apretaba y apretaba, aguantando el equilibrio, luchando por seguir sobre su espalda, por poder resistir hasta que la vida se le fuera.
Sus piernas fallaron, y ambos nos precipitamos contra el hielo que pisábamos, cayendo sobre este con una serie de chasquidos que no presagiaba nada bueno. Pude ver casi a cámara lenta, como a partir de la zona donde había impactado el cuerpo del tributo del 1, se iban abriendo más y más grietas, que se iban extendiendo hacia las ya originadas, las cuales parecían haber aumentado con aquel golpe. Los chasquidos se iban multiplicando por segundos pero fueron acallados por un nuevo cañonazo, señal de que mi cuchillo había cumplido su misión. Marphil también había muerto, aunque no me sentía orgullosa de ello. Nunca me había caído del todo mal a partir de que entrase en la alianza, y jamás se me pasó por la cabeza la idea de apuñalarlo por la espalda, pero verle tan impasible, se podría decir que incluso contento, por la muerte de Silk, me había hecho odiarle por ser tan mezquino.
Leaf había echado a correr hacia el norte, perseguido por Daph. Ambos estaban cansados y heridos, pero la profesional aún contaba con sus armas y parecía más que dispuesta a vengar la muerte de Brass. Wheel luchaba por ponerse en pie, y Sunset… ¿dónde estaba Sunset?
Sentí cundir el pánico mientras me alejaba del cadáver de Marphil, extrayendo mi cuchillo de su garganta y aferrándolo con fuerza. Bajo mis pies, el hielo crujió, y pude ver como se iba agrietando más y más. No podía quedarme allí mucho más tiempo, o correría la misma suerte que Silk.
Comencé a correr hacia el este, hacia el viejo campamento, hacia el único lugar seguro que conocía en la arena. Tal vez Daph volvería allí después de matar a Leaf, no estaba segura, pero yo no pensaba quedarme en el campamento más que el tiempo necesario para coger algunas provisiones y huir hacia algún lugar, tal vez hacia las montañas. La alianza había terminado, al menos por mi parte, había llegado el momento de luchar en solitario. Solo quedábamos dos profesionales, y dudaba que aguantásemos muchos días sin enzarzarnos en una pelea para eliminar a una rival. No, lo mejor era marcharse.
Corría, asediada por aquellos crujidos, odiando haberme internado tanto en el hielo a la ida, cuando escapaba de los mutos. A lo lejos veía la loma que habíamos descendido cuando vinimos hacia aquí, seguramente aquella pendiente no sería de un hielo tan frágil como el que ahora pisaba; así que lo único que podía salvarme de caer al agua era alcanzar aquella elevación.
No sabía que habría sido de Sunset, de Wheel y de Jack, solo sabía que continuaban vivos, aunque Wheel no se encontrara precisamente en su mejor momento. Daph y Leaf seguramente se enzarzarían en una escaramuza tras otra, y no pararían hasta que uno de los dos muriera. ¿Y yo, qué haría ahora, sola y sin apenas provisiones? Tendría que pasar de estar cómodamente instalada en el campamento, a tratar de sobrevivir con los medios de los que disponía. Tendría que empezar a cazar mi comida y a buscar refugios para pasar las noches, a dejarme la cabeza en la búsqueda de ideas para sobrevivir.
Un sonido muy parecido a una roca que se quebraba me alertó de que el hielo que pisaba estaba a punto de romperse un segundo antes de que cediera bajo mis pies. Grité, horrorizada, recordando que así fue como Silk encontró la muerte, odiando mi mala suerte por haber caído en la misma trampa que se cobró su vida. Había llegado a ser una de los ocho finales, para morir antes de que fuéramos cinco, y eso, para mi sorpresa, me llenó de rabia. ¡No quería morir ahogada, sino luchando de manera fiera y aguerrida! ¡No quería ser recordada como una de las que se ahogaron en el mar por culpa de romper el hielo fino!
Noté como mis botas entraban en contacto con el agua, pero mi cuerpo no las siguió, pues percibí como algo me agarraba con brusquedad por la capucha del abrigo y, tirando de esta, me aferraba por el cuello, alzándome a pulso, alejándome de aquel agujero. Alcé los ojos y pude ver el familiar rostro de Jack, contorsionado por el esfuerzo mientras me trataba de empujar contra el hielo que aún no se había quebrado bajo mi peso. Jack me estaba salvando la vida.

1 comentario:

  1. Oh dios Ö Pobre Silk, :( Esa chica era un sol. Y Marphil se merecia morir, no me gustaba ese chico. Y dios, que Jack salve a Chrysta en tan ahsjdhkadk :3 Que monos :D Te pido un siguiente :D

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